El mercado de saneamiento abarca una de las infraestructuras de mayor impacto para la salud pública: la producción de agua potable y el tratamiento de aguas residuales sanitarias. Las estaciones de tratamiento de agua (ETAs) y de aguas residuales (ETEs) operan bajo demanda continua, con fluidos que van desde agua bruta con sólidos finos hasta aguas residuales cargadas de fibras, grasas y material orgánico.
En este entorno, la elección de equipos auxiliares, tales como bombas, sopladores y válvulas, es un factor determinante para la estabilidad operativa y el cumplimiento de las exigencias ambientales y sanitarias.
OMEL, con más de 70 años de experiencia en ingeniería de bombeo, ofrece al sector de saneamiento un portafolio integrado de soluciones que cubre las principales etapas operativas, desde la captación de agua bruta hasta el tratamiento y disposición de los efluentes.

El mercado de saneamiento y sus processos
Las instalaciones de saneamiento operan en dos grandes áreas. La primera es el tratamiento de agua para abastecimiento público, que involucra procesos como captación en ríos o reservorios, coagulación, floculación, decantación, filtración en lecho de arena, desinfección con cloro y corrección de pH mediante soda cáustica o cal hidratada.

El segundo es el tratamiento de aguas residuales sanitarias, que engloba rejas y tamizado, sedimentación primaria, tratamiento biológico mediante aireación en lagunas o reactores, sedimentación secundaria, desinfección y deshidratación de lodos.

En ambos ejes, los procesos dependen de cuatro grupos fundamentales de operaciones auxiliares: el bombeo confiable de fluidos cargados, la dosificación precisa de reactivos químicos, el suministro continuo y estable de aire para la aireación biológica y el control eficaz del flujo en líneas que transportan sólidos y fibras. Es precisamente en estas áreas donde actúan los equipos OMEL.
Bomba de Vacío BVM: cebado de bombas centrífugas
En estaciones de captación de agua bruta y en diversas instalaciones de transferencia interna, las bombas centrífugas operan frecuentemente en condición no inundada, es decir, posicionadas por encima del nivel del reservorio o del cuerpo de agua de captación.
En esta situación, la tubería de succión opera con presión negativa y la presencia de aire en la línea impide el funcionamiento adecuado de la bomba centrífuga, con riesgo de operación en seco y daño prematuro a los componentes mecánicos.
El cebado (proceso de eliminación del aire de la línea de succión antes de la puesta en marcha) es, por lo tanto, una etapa crítica de operación. Las bombas de vacío de anillo líquido de OMEL son ampliamente utilizadas en esta aplicación, actuando como sistemas auxiliares que eliminan el aire de la línea y permiten el arranque seguro de la bomba centrífuga principal.

Nuestras bombas operan con vacío de hasta 40 [mbar] o -730 [mmHg] (sin uso de eyectores) y cubren un rango de capacidad de 30 a 750 [m³/h], atendiendo desde pequeñas estaciones de bombeo hasta instalaciones de gran porte.
La construcción de anillo líquido proporciona resistencia a impurezas y pequeños cuerpos extraños aspirados, característica importante en sistemas de captación donde el agua puede contener partículas finas.
La compresión es completamente libre de aceite y el nivel de ruido es inferior al del propio motor eléctrico, haciendo la operación más limpia y confortable.
Bombas dosificadoras DMD y DMP: dosificación de reactivos químicos
En las ETAs, la dosificación de reactivos químicos es el eje central del proceso de potabilización. La adición controlada de coagulantes, alcalinizantes (como soda cáustica), desinfectantes (hipoclorito de sodio o cloro líquido) y polímeros floculantes ocurre en puntos específicos del flujo, con caudales proporcionales a la calidad del agua bruta y al caudal tratado.
Cualquier desviación en la precisión de la dosificación tiene consecuencias directas: una subdosificación de cloro compromete la seguridad sanitaria; el exceso de coagulante eleva los costos y perjudica el producto final; una dosificación irregular de polímero afecta la formación de flóculos y la eficiencia de la decantación. La repetibilidad y la estabilidad del sistema de dosificación son, por lo tanto, requisitos innegociables.
OMEL ofrece dos líneas de bombas dosificadoras para el saneamiento: las líneas DMD y DMP.
La línea DMD, con diafragma elastomérico accionado mecánicamente, está indicada para la dosificación de hipoclorito de sodio, polímeros líquidos y soluciones alcalinas en tanques abiertos o líneas de baja presión. Con capacidad de 0 a 1.140 [l/h], presión efectiva de descarga de hasta 10 [bar] y repetibilidad de ±3%.

Entrega la precisión necesaria para operaciones continuas en ETAs de pequeño y mediano porte. Su construcción modular permite la configuración de hasta 6 cabezales a partir de una única unidad de accionamiento, simplificando la instalación y el mantenimiento.
Para aplicaciones con mayores requisitos de presión, como la inyección de reactivos en líneas presurizadas, la línea DMP, de pistón, opera con presiones de hasta 328 [bar] y capacidad de hasta 1.042 [l/h], con cabezales de dosificación disponibles en acero inoxidable o plástico (PVC, polipropileno, PTFE), según la agresividad química del producto dosificado. Igualmente modular, permite hasta 6 cabezales por unidad de accionamiento.

Bombas dosificadoras NSP y NSP/P: alta precisión para reactivos críticos
Para aplicaciones en las que la precisión de dosificación es un factor determinante para la seguridad del proceso, como la dosificación de líquidos a base de cloro o flúor, reactivos de elevada toxicidad o productos corrosivos en líneas de alta presión, OMEL ofrece la familia NSP de bombas dosificadoras de alto rendimiento.
Las bombas NSP combinan el principio de pistón de alta precisión con la seguridad de un diafragma hidráulicamente balanceado: un pistón lapidado y ajustado con tolerancias mínimas impulsa aceite sobre el diafragma, que transmite esta acción al fluido dosificado sin ningún contacto entre el producto y los componentes mecánicos.
Este aislamiento es fundamental en aplicaciones con productos tóxicos, corrosivos o inflamables, en las cuales el contacto del fluido con empaquetaduras convencionales representaría un riesgo de contaminación cruzada o de falla de sellado con consecuencias sanitarias.
Tienen capacidad de hasta 5.500 [l/h] por cabezal y 340 [bar], con un error máximo inferior al 1% del punto de ajuste en el rango del 10 al 100% de la capacidad nominal, con regulación continua posible con la bomba en plena operación mediante palanca manual. El uso de variador de frecuencia permite integración directa con sistemas de control de proceso como PLC, haciendo que la NSP sea adecuada para ETAs con automatización de dosificación en función de parámetros de calidad del agua en tiempo real.

Para capacidades mayores o para aplicaciones en las que el sellado por diafragma no cumple con las condiciones de servicio, como productos con sólidos en suspensión, altas viscosidades o temperaturas elevadas, OMEL ofrece la línea NSP/P de bombas dosificadoras de pistón.
En esta versión, el pistón opera directamente sobre el producto bombeado, con empaquetaduras dimensionadas y seleccionadas para cada tipo de fluido, cubriendo caudales de hasta 33.600 [l/h] por cabezal y hasta 440 [bar], también con errores inferiores al 1%.

Sopladores Roots: aireación en lagunas de tratamiento
En el tratamiento biológico de aguas residuales, la aireación es el proceso central. En sistemas de lodos activados y lagunas aireadas, los microorganismos descomponen la materia orgánica mediante reacciones aeróbicas, que requieren un suministro continuo de oxígeno disuelto. La interrupción o inestabilidad de la aireación compromete la biomasa y puede inviabilizar todo el tratamiento biológico.

En sistemas de difusión de aire sumergido, ampliamente utilizados en ETEs de mediano y gran porte debido a la mayor eficiencia en la transferencia de oxígeno y al menor costo de mantenimiento, los sopladores son el equipo crítico de toda la cadena. Para que la aireación sea uniforme y continua, es fundamental que el soplador suministre un caudal prácticamente constante incluso frente a variaciones de presión en el sistema, característica intrínseca de los sopladores de OMEL, que son máquinas de desplazamiento positivo con rotores de perfil trilobular.

El aire suministrado por los sopladores es completamente libre de aceite, condición necesaria en sistemas de tratamiento biológico. La construcción robusta con engranajes de sincronización en acero aleado tratado térmicamente con dientes helicoidales rectificados, rodamientos de rodillos de doble hilera y sellado tipo anillo de pistón, garantiza operación continua con mínima intervención de mantenimiento, aspecto crítico en ETEs que operan las 24 horas del día, los 7 días de la semana.

Bomba centrífuga UND-VR: aguas residuales brutas y lodo
El bombeo de aguas residuales brutas, efluentes con alta concentración de sólidos en suspensión, grasas y fibras largas, o lodos provenientes de decantadores y espesadores, representa uno de los mayores desafíos hidráulicos en instalaciones de saneamiento.
Estos fluidos presentan sólidos que pueden obstruir o dañar rotores convencionales de paso cerrado, resultando en paradas frecuentes y desgaste acelerado de los componentes.

La bomba centrífuga Vortex de OMEL fue diseñada específicamente para estas condiciones. Su principio de funcionamiento se basa en un rotor retraído, posicionado completamente fuera de la línea de flujo, que genera un vórtice interno en la voluta sin que los sólidos necesiten atravesar el impulsor.

La mayoría de las partículas son descargadas en menos de una revolución por acción centrífuga, y el contacto directo entre sólidos y rotor es prácticamente eliminado.
Esta característica constructiva resulta en una vida útil significativamente superior en servicios con sólidos y fibras cuando se compara con bombas de rotor convencional.
El rango de operación cubre capacidades de hasta 800 [m³/h] y alturas manométricas de hasta 62,5 [m].

Válvulas de Mangote serie NT: control de flujo en líneas de aguas residuales
El control de flujo en líneas que conducen aguas residuales brutas, lodo o efluentes con alta concentración de sólidos y fibras largas representa un desafío específico para la instrumentación de proceso. Las válvulas de mangote de OMEL actúan mediante un principio distinto: el único componente en contacto con el fluido es el mangote elastomérico flexible, que es comprimido externamente para promover el cierre. Toda la estructura mecánica interna permanece aislada del fluido, eliminando prácticamente el desgaste por abrasión y corrosión en los componentes estructurales de la válvula.

El cierre es positivo incluso sobre sólidos; cuando partículas o fibras quedan atrapadas durante el cierre, el mangote simplemente se adapta alrededor de ellas, garantizando un sellado eficaz.
Cuando está abierta, el paso es totalmente libre, sin obstrucciones internas que provoquen acumulación de material o caída de presión significativa. El único componente sujeto a desgaste es el propio mangote, cuya sustitución es rápida y no requiere desmontar el cuerpo de la válvula.
La serie NT está disponible en diámetros de 1/2″ a 24″, con presión de servicio de hasta 15 [bar] y temperatura de hasta 80 [°C], dependiendo del material del mangote, que puede ser neopreno, hypalon, EPDM y poliuretano.
Nuestras válvulas pueden contar con accionamiento manual, neumático o hidráulico, haciendo que la línea sea compatible con sistemas de control automatizados en ETEs modernas.

Rotámetros OMEL: medición de caudal en sistemas de dosificación y proceso
El control de dosificación de reactivos químicos en ETAs y ETEs no se limita a la bomba dosificadora: la medición y verificación del caudal real del producto son igualmente críticas para garantizar que las cantidades calculadas estén siendo efectivamente entregadas al proceso.
Los rotámetros son ampliamente utilizados para esta finalidad debido a su simplicidad operativa, robustez y capacidad de lectura instantánea sin necesidad de energía eléctrica.
En plantas de saneamiento, los rotámetros se encuentran en líneas de reactivos (cloro, coagulantes, polímeros), en líneas de purga e instrumentación, en bypasses de bombas y en cualquier punto donde sea necesaria la indicación visual y continua del caudal.
La principal ventaja de este tipo de instrumento es la ausencia de electrónica y alimentación eléctrica, lo que resulta en alta disponibilidad y bajo costo de mantenimiento a lo largo del ciclo de vida de la instalación.
OMEL fabrica una línea completa de rotámetros que cubre desde pequeños caudales en líneas de purga hasta medición en líneas principales de proceso de hasta 100 [m³/h], así como procesos que operan con presiones más bajas de 10 [bar] hasta presiones más altas de 100 [bar], además de temperaturas de hasta 200 [°C].

La medición del rotámetro depende de las propiedades del fluido, como masa específica y viscosidad, y también de los parámetros de proceso como presión y temperatura.
Uno de nuestros principales diferenciales radica en el hecho de que nuestros rotámetros son calibrados para las condiciones reales de trabajo y para el fluido operado, eliminando la necesidad de tablas de conversión, típicas de los rotámetros convencionales estandarizados.
Conclusión
En el saneamiento, las fallas en los equipos se traducen directamente en riesgos para la salud pública o en incumplimiento ambiental.
La confiabilidad, la precisión y la robustez constructiva no son diferenciales, son requisitos fundamentales.
Con más de 70 años en el mercado, OMEL atiende las principales etapas operativas de ETAs y ETEs con:
- Bombas de vacío BVM para cebado de bombas centrífugas;
- Bombas dosificadoras DMD, DMP, NSP y NSP/P para reactivos químicos en diferentes rangos de presión y precisión;
- Rotámetros para medición y verificación de caudal en líneas de proceso y reactivos;
- Sopladores SRT para aireación biológica continua;
- Bombas centrífugas Vortex UND-VR para fluidos cargados de sólidos y fibras; y
- Válvulas de mangote Serie NT para control y aislamiento en líneas agresivas.
Cada equipo fue desarrollado para servicio pesado y operación continua, garantizando disponibilidad y estabilidad a lo largo del tiempo.
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